Este va a ser nuestra primera intervención. Lo cierto es que tiene que ver mucho con las nuevas tecnologías y con los riesgos que pueden ocasionar, sobre todo, cuando se trata de menores.
Este enlace nos ha parecido muy interesante. Esperemos que sea provechoso para tod@s
http://www.hola.com/ninos/2013082966783/menores-delitos-internet/
Yo siempre se lo he dicho a mis hijos e incluso a familiares y amigos. Internet no es del todo seguro, es verdad que cada día hacen algo para que sea más seguro, pero creo que aún falta por que llegue el dia que haya casi total seguridad. Aunque a mi internet me favorece para mi negocio(centro capilar Sevilla). Un tema complicado de hablar y tratar.
Hoy, más que nunca, la seguridad contra incendios no es un lujo, es una obligación. Y si hay un dispositivo que marca la diferencia en una situación crítica, es la Boca de Incendio Equipada de 25 mm. Pequeña, discreta, pero implacable cuando se la necesita. Vamos a sumergirnos —con la calma del que observa y la urgencia del que actúa— en el mundo de las BIE de 25 mm.
Una BIE de 25 mm no es otra cosa que un puesto avanzado contra el fuego. Una instalación fija que incluye manguera semirrígida, válvula, lanza y armario. La de 25 mm, en particular, está diseñada para ser utilizada por cualquier persona, con o sin formación específica. Su tamaño no es casual: permite un manejo rápido y efectivo en los primeros minutos de un incendio, cuando el tiempo es oro y el margen de error, inexistente.
En este sentido, la importancia de contar con bocas de incendios equipadas de 25 mm en cualquier espacio hoy en día es absoluta. Desde un colegio hasta un garaje subterráneo, pasando por un almacén logístico, cada segundo cuenta. Y cada BIE 25 mm puede marcar la diferencia.
Por eso, contar con una BIE 25 mm es sinónimo de responsabilidad, previsión y compromiso con la vida.
Más allá del concepto, vayamos a lo técnico. Las BIE de 25 mm poseen:
Estos sistemas están diseñados para que cualquier persona pueda intervenir antes de que llegue el cuerpo de bomberos, y con ello, minimizar los daños personales y materiales.
Si se habla de instalaciones básicas, se habla de BIE. La normativa lo exige, pero el sentido común también.
Las BIE 25 mm están presentes en una gran variedad de espacios, tanto públicos como privados. Y su colocación no es arbitraria. Estas son las ubicaciones más frecuentes:
Estas instalaciones no solo salvan edificios. Salvan vidas. El incendio en Azuqueca de Henares es un ejemplo contundente: gracias a la rapidez de intervención y al equipamiento disponible, no hubo que lamentar tragedias mayores.
La teoría está bien, pero la práctica salva. Por eso, debemos tener claro el protocolo básico de uso:
La clave está en la rapidez de respuesta y en evitar el pánico. Las BIE de 25 mm están ahí para eso: para actuar sin complicaciones, en cuestión de segundos.
La normativa española, a través del RIPCI (Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios), exige que estas instalaciones pasen revisiones periódicas.
¿Qué incluye ese mantenimiento?
Y sí, debe hacerlo una empresa habilitada. Porque cuando se trata de fuego, no hay margen para el amateurismo.
Además del incendio citado anteriormente, hay muchos otros ejemplos donde las BIE han demostrado su eficacia. En una residencia universitaria de Salamanca, un conato de incendio en una cocina común fue sofocado por un estudiante en menos de 90 segundos. ¿Cómo? Con una BIE de 25 mm correctamente instalada, operativa y señalizada.
La moraleja es sencilla: la mejor extinción es la que se produce rápido, antes de que el fuego se convierta en tragedia.
En España, toda instalación contra incendios debe cumplir con lo establecido en el RIPCI, aprobado por el Real Decreto 513/2017. Entre los aspectos más relevantes:
El incumplimiento puede suponer sanciones económicas y responsabilidades penales en caso de siniestro. Por tanto, contar con una BIE operativa no es solo una medida preventiva, es un mandato legal y ético.
Las BIE de 25 mm no son simples accesorios de seguridad. Son aliadas silenciosas, guardianas del día a día. Su presencia en un edificio no garantiza que no haya fuego, pero sí garantiza que cuando lo haya, estaremos preparados.
Invertir en una buena instalación, mantenerla operativa y saber utilizarla puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia. Porque en la lucha contra el fuego, el tiempo no se negocia. Y la prevención, tampoco.
En el panorama actual, marcado por el auge de las energías renovables y la creciente penetración de la movilidad eléctrica, las baterías de ion-litio se han convertido en un pilar fundamental para la acumulación de energía en instalaciones industriales, plantas solares y centros de datos. Sin embargo, su naturaleza química y alta densidad energética hacen que un incendio por baterías solares sea un escenario de alto riesgo, difícil de controlar con métodos de extinción tradicionales.
El fenómeno más temido en este tipo de sistemas es la fuga térmica, una reacción en cadena que se inicia por sobrecalentamiento, cortocircuito o daño mecánico, y que puede provocar la combustión descontrolada de las celdas, liberando gases inflamables y generando altas presiones internas. Estas condiciones exigen un sistema de detección y supresión diseñado específicamente para este tipo de riesgo.
La instalación de un extintor para baterías de litio constituye una medida esencial para garantizar la protección en salas de almacenamiento, estaciones de carga, vehículos eléctricos y plantas fotovoltaicas con acumuladores. A diferencia de los extintores convencionales, que pueden resultar ineficaces o peligrosos frente a la química del litio, estos equipos están diseñados para neutralizar la combustión a nivel molecular.
Los sistemas más avanzados utilizan agentes en aerosol condensado, con ventajas como:
Activación automática o manual mediante detección de temperatura, humo o gases inflamables.
Cobertura uniforme en todo el volumen protegido.
Instalación sin infraestructuras complejas, lo que reduce costes y tiempos de implementación.
Compatibilidad con sistemas de gestión de baterías (BMS) para cortar la alimentación y evitar reencendidos.
Al no reducir el oxígeno del entorno, estos extintores son aptos para espacios ocupados y cumplen con normativas y certificaciones internacionales de seguridad y sostenibilidad.
Conocer el procedimiento de cómo apagar una batería de litio es fundamental para minimizar daños y proteger vidas en caso de incendio. Las acciones clave incluyen:
Detección inmediata del incidente mediante sensores térmicos y de gases, capaces de identificar el sobrecalentamiento antes de que se produzca la ignición.
Activación del agente extintor baterias litio especializado, que interrumpe la reacción química y controla la propagación.
Desconexión eléctrica automática a través del BMS para cortar la fuente de calor interna.
Confinamiento del módulo afectado, evitando que el calor se propague al resto de la instalación.
Evacuación segura de gases mediante sistemas de ventilación controlada para reducir riesgos de explosión.
Es importante recalcar que el uso de agua o espuma convencional es altamente desaconsejado, ya que puede generar reacciones peligrosas con el litio y empeorar la situación.
La tecnología FirePro se ha posicionado como una de las soluciones más efectivas para la protección de salas de baterías y entornos de alto riesgo. Basada en un agente extintor de aerosol condensado, FirePro actúa interrumpiendo la reacción de combustión a nivel molecular, sin afectar la concentración de oxígeno ni dañar equipos electrónicos sensibles.
Principales ventajas de FirePro:
Vida útil certificada de hasta 15 años.
Activación rápida mediante detectores automáticos o actuadores térmicos.
No contiene HFC ni sustancias perjudiciales para el medio ambiente.
Compatible con espacios ocupados y cerrados.
Certificaciones internacionales como UL, MED, ISO 9001, ISO 14001 y marcado CE.
Cuando el sistema detecta un incremento anómalo de temperatura o gases peligrosos, libera el agente en segundos, dispersándolo de forma homogénea para controlar el incendio de inmediato. Esta acción se coordina con el BMS, garantizando una supresión completa y segura.
La protección contra incendio por-baterias solares en plantas solares, centros de datos, salas de SAI, estaciones de carga y almacenes de baterías requiere un diseño personalizado que tenga en cuenta el tipo de instalación, la capacidad de almacenamiento, la ventilación y las normativas locales e internacionales.
Un plan de protección integral debe incluir:
Evaluación técnica detallada para dimensionar correctamente el sistema de extinción.
Integración con plataformas SCADA para monitorización en tiempo real.
Segmentación de la instalación por módulos, que permita aislar incidentes y evitar la propagación.
Plan de mantenimiento preventivo para garantizar la operatividad continua.
Este enfoque no solo minimiza los riesgos de incendio, sino que también reduce el impacto operativo y asegura la continuidad del servicio.
La creciente adopción de baterías de ion-litio en proyectos energéticos y de movilidad eléctrica obliga a las empresas a invertir en sistemas que garanticen seguridad, continuidad operativa y sostenibilidad ambiental. FirePro cumple con estos requisitos al ofrecer una tecnología de supresión limpia, sin residuos tóxicos ni emisiones que comprometan el medio ambiente.
La implementación de soluciones avanzadas como esta refuerza la confianza de los clientes, protege las inversiones y asegura que la transición energética se realice bajo los más altos estándares de seguridad.
La naturaleza del riesgo exige tecnologías especializadas como extintores para baterías de litio y sistemas como FirePro, capaces de actuar en segundos, interrumpiendo la combustión y evitando daños mayores.